3 de febrero de 2009

De aquí a dónde vamos?

Marcel Duchamp. Adress to a symposium at the Philadelphia Museum College of Art, March 1961. First published in the Duchamp issue of Studio international, 1975.


Marcel Duchamp: “There was a symposium in Philadelphia on the subject, more or less, of where we go from here. I ended by saying that the great man of tomorrow should not be seen, cannot be seen, and should go underground.”

Calvin Tomkins: “Well, in a sense, you have gone underground.”
Duchamp: “I was underground at the beginning but now I’m not … It’s probably my doom, too.” (Marcel Duchamp: The Afternoon Interviews, 1964 by Calvin Tompkins, with an introduction by Paul Chan)

http://www.qjubes.com/kunstmagazin/2014/05/marcel-duchamp-kuenstler-muss-in-den-untergrund-gehen/



Para imaginar el futuro, deberíamos tal vez empezar desde un pasado más o menos reciente, que nos parece hoy comenzar con el realismo de Courbet y Manet. De hecho, no parece que el realismo esté en el meollo de la liberación del artista como individuo, cuya obra, a la cual el espectador o el coleccionista debe adaptarse, a veces con dificultad, tiene una existencia independiente.

Este periodo de liberación dio luz rápidamente a todos los 'ismos' que se sucedieron unos a otros durante el siglo pasado, a razón de un nuevo "ismo" más o menos cada quince años.

Creo que para tratar de adivinar lo que sucederá mañana, debemos agrupar los 'ismos' a través de su factor común, en lugar de diferenciarlos.

Considerado en el marco de un siglo de arte moderno, los recientes ejemplos del expresionismo abstracto muestran claramente lo último en cuanto al enfoque de la retina que comenzó en el impresionismo. Por 'retina' quiero decir que el placer estético depende casi por completo de la impresión retinal, sin apelar a ninguna interpretación auxiliar.

Hace apenas veinte años, el público todavía exigía de la obra de arte algún detalle representativo para justificar su interés y admiración.

Hoy en día, lo contrario es casi cierto ... el público general es consciente de la existencia de la abstracción, la entiende e incluso la exige de los artistas.

No estoy hablando de los coleccionistas que durante cincuenta años apoyaron esta progresión hacia el abandono total de la representación en las artes visuales; al igual que los artistas, han sido arrastrados por la corriente. El hecho es que el problema de los últimos cien años se reduce casi en su totalidad al único dilema de lo "representativo y lo no-representativo", lo que me parece refuerza la importancia que di hace un momento al aspecto completamente retinal de la producción total de los diferentes 'ismos'.

Por lo tanto estoy inclinado, después de este examen del pasado, a creer que el joven artista del mañana se negará a basar su trabajo en una filosofía tan excesivamente simplificada como es el dilema de lo 'representativo y lo no representativo".

Estoy convencido de que, como Alicia en el país de las maravillas, será guiado a través del espejo de la retina para llegar a una expresión más profunda.

Soy muy consciente de que entre los 'ismos' que he mencionado, el surrealismo introdujo la exploración del subconsciente y redujo el papel de la retina a la de una ventana abierta sobre los fenómenos del cerebro.

Creo que el joven artista de mañana tendrá que ir aún más lejos en esta misma dirección, para sacar a la luz nuevos valores sorprendentes los cuales son y seguirán siendo siempre la base de las revoluciones artísticas.

Si consideramos ahora el lado más técnico de un posible futuro, es probable que el artista, cansado de culto de los óleos en la pintura, se encontrará abandonando por completo este proceso de quinientos años de edad, el cual restringe su libertad de expresión por sus lazos académicos.

Recientemente han aparecido otras técnicas y puede preverse que, así como la invención de nuevos instrumentos musicales cambia toda la sensibilidad de una época, el fenómeno de la luz puede, debido a los avances científicos actuales, entre otras cosas, convertirse en la nueva herramienta para el nuevo artista.

En el estado actual de las relaciones entre los artistas y el público, podemos ver una enorme producción que el público, cada vez más, apoya y alienta. A través de su estrecha relación con la ley de la oferta y la demanda las artes visuales se han convertido en una "mercancía"; la obra de arte es ahora un producto cualquiera como el jabón y los certificados de valores.

Así que podemos perfectamente imaginar la creación de un gremio que se ocuparía de todas las cuestiones económicas relacionadas con el artista ... podemos imaginar este gremio decidiendo el precio de venta de las obras de arte, al igual que el sindicato de fontaneros 'determina el salario de cada trabajador ... podemos incluso imaginar este gremio obligando al artista a abandonar su identidad, aún hasta el punto de no tener ya derecho a firmar sus obras. ¿Podría la producción artística total controlada por un gremio de este tipo formar una especie de monumento a una época comparable a las catedrales anónimas?

Estos aspectos diversos del arte de hoy nos llevan a verlo como un todo, en términos de un exotérismo sobre-desarrollado. Con esto quiero decir que el público en general acepta y exige bastante del arte, tal vez demasiado; que el público en general busca hoy la satisfacción estética envuelta en un conjunto de valores especulativos y materiales y está llevando la producción artística hacia una enorme disolución.

Esta enorme disolución, perdiendo en calidad de lo que gana en cantidad, se acompaña de una nivelación del gusto actual por lo bajo y su resultado inmediato será envolver el futuro próximo en mediocridad.

En conclusión, espero que esta mediocridad, condicionada por muchos factores ajenos al arte per se, traerá esta vez una revolución del nivel ascético, del cual el público en general no será ni siquiera consciente y que sólo unos pocos iniciados desarrollará al margen de un mundo cegado por fuegos de artificio económicos.

El gran artista del mañana irá subterráneo.


Traducción del inglés : mauricio cruz

https://msu.edu/course/ha/850/Where_do_we_go_from_here.pdf



2 de febrero de 2009

COLEGIO

Debe ir el artista a la universidad?


















Bête comme un peintre [Bruto como un pintor]

Este proverbio francés se remonta al menos al tiempo de la vida de Bohemia de Murger, alrededor de 1880, y se sigue empleando como chiste en las discusiones.

¿Por qué el artista debería ser considerado como menos inteligente que otra persona cualquiera?

¿Será porque su habilidad técnica es esencialmente manual y no guarda una relación inmediata con el intelecto?

Sea lo que sea, se supone generalmente que el pintor no necesita una educación particular para llegar a ser un gran Artista.

Pero esas consideraciones hoy en día han perdido vigor, las relaciones entre el Artista y la sociedad han cambiado desde el dia en que, a finales del siglo pasado, el Artista afirmó su libertad.

En lugar de ser un artesano empleado por un monarca, o por la Iglesia, el artista de hoy pinta libremente, y ya no está más al servicio de los mecenas a quienes, por el contrario, impone su propia estética.

En otras palabras, el Artista se halla hoy completamente Integrado a la sociedad.

Emancipado desde hace más de un siglo, el Artista de hoy se presenta como un hombre libre, dotado de las mismas prerrogativas que el ciudadano común y habla de igual a igual con el comprador de sus obras.

Naturalmente, esta liberación del Artista tiene como contraparte algunas de las responsabilidades que podía ignorar cuando no era más que un paria o un ser intelectualmente inferior.

Entre estas responsabilidades, una de las más importantes es la EDUCACIÓN del intelecto, aunque, profesionalmente, el intelecto no sea la base de la formación del genio artístico.

Muy evidentemente la profesión de Artista ha ocupado su lugar en la actual sociedad a un nivel comparable al de las profesiones “liberales”. Ya no es, como antes, una especie de artesanado superior.

Para mantenerse a ese nivel y para sentirse igual a los abogados, los médicos, etc., el Artista ha de recibir la misma formación universitaria.

Es más, el Artista desempeña en la sociedad moderna un papel mucho más importante que el de un artesano o un bufón.

Se encuentra enfrentado con un mundo basado en un materialismo brutal donde todo se valora en función del BIENESTAR MATERIAL y donde la religión, tras haber perdido mucho terreno, ya no es la gran dispensadora de valores espirituales.

Hoy el Artista es una curiosa reserva de valores paraespirituales en oposición absoluta con el FUNCIONALlSMO cotidiano por el cual la ciencia recibe el homenaje de una ciega admiración. Digo ciega, pues no creo en la importancia suprema de esas soluciones científicas que ni rozan siquiera los problemas personales del ser humano.

Por ejemplo, los viajes interplanetarios parecen ser uno de los primerísimos pasos hacia el autodenominado ”progreso científico” y, sin embargo, en último análisis, sólo se trata de un ensanchamiento del territorio puesto a disposición del hombre. No puedo evitar considerar eso como una simple variante del MATERIALISMO actual que arrastra al Individuo alejándolo cada vez más de la búsqueda de su yo interno.

Lo que nos lleva a la importante preocupación del Artista de hoy que consiste, a mi juicio, en informarse y estar al corriente del llamado “PROGRESO MATERIAL COTIDIANO”.

Dotado de una formación universitaria como lastre, el Artista no tiene que temer que le asalten complejos en sus relaciones con sus contemporáneos. Gracias a esta educación, poseerá los instrumentos adecuados para oponerse a ese estado de cosas materialista a través del canal del culto del yo en un marco de valores espirituales.

Para ilustrar la situación del Artista en el mundo económico contemporáneo, observaremos que cualquier trabajo ordinario está remunerado más o menos según el número de horas dedicadas a realizarlo, mientras que en el caso de una pintura el tiempo dedicado a su ejecución no entra en los cálculos cuando se trata de fijar su precio, y cuando este precio varía según la notoriedad de cada artista.

Los valores espirituales o internos antes mencionados y cuyo dispensador por así decirlo es el Artista, sólo atañen al individuo tomado por separado, en contraste con los valores generales que se aplican al individuo parte de la sociedad.

Y bajo la apariencia, ganas tengo de decir bajo el disfraz, de un miembro de la raza humana, el individuo vive de hecho en total soledad y unicidad, y las caracteristicas comunes a todos los individuos tomados en masa no tienen ninguna relación con la explosión solitaria de un individuo entregado a sí mismo.

Max Stirner, en el siglo pasado, estableció muy claramente esa distinción en su obra notable Der Einzige und Sein Eigentum (El único y su propiedad), y si gran parte de la educación se aplica al desarrollo de esas características generales, otra parte, igualmente importante, de la formación universitaria desarrolla las facultades más profundas del individuo, el autoanálisis y el conocimiento de nuestra herencia espiritual.

Tales son las cualidades importantes que el Artista adquiere en la Universidad y que le permiten mantener vivas las grandes tradiciones espirituales con las que la misma religión parece haber perdido contacto.

Creo que hoy más que nunca el Artista tiene encomendada esta misión parareligiosa: mantener encendida la llama de una visión interior que parece disponer de la obra de arte como de su traducción más fiel para el profano.

Damos por sentado que para cumplir esa misión se requiere el más alto grado de educación.
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Texto de una alocución (en inglés) pronunciada por Marcel Duchamp a raíz de un coloquio organizado en Hofstra el 13 de mayo de 1960.

Adaptación: mauricio cruz
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* Colegio:
Nota:
La necesidad de una 'actualización' comentada resulta evidente.